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Quiero darle la bienvenida a mi blog, a un buen y critico amigo, que no come entero, que mira todo con sospecha y se da permanentemente el trabajo de pensar y repensar todo lo que sucede a su alrededor. ¡Filosofo, matemático y futuro abogado, una mezcla muy volátil . Y tiene una gran ventaja, aborrece la lambonería. Los dejo con Francisco Soler P.

Venga mijo, hágame un hijo


Por : Carlos Francisco Soler Peña*




Hace poco una niña fue raptada por una señora que hoy está en libertad porque de acuerdo con el juez "no constituye un peligro para la sociedad", cosa que comparto. El padre de la niña raptada, por el contrario, está ad portas de pagar una condena por lo que se denomina acceso carnal abusivo. Desde mi punto de vista, todo esto es una estupidez. Los medios de comunicación se han volcado sobre una situación relacionada con el rapto y, sin embargo, bien distinta: el tema de los embarazos en la población adolescente.


Siempre me ha parecido una cosa bastante relativa lo de marcar las etapas de acuerdo con números, fechas, momentos específicos, etc. Por ejemplo, ¿qué diferencia existe a nivel de conocimiento entre un estudiante que obtiene 2.94 en la valoración definitiva de una materia y otro que obtiene 2.95?. En términos objetivos, creo que ninguna diferencia; sin embargo, el primero se ve obligado a repetir la materia mientras el otro, por aproximación, pasa la materia.



La situación del sexo es lo mismo. Supongamos que una persona de sexo femenino nació el día 18 de enero de 1999. De acuerdo con eso, hoy 17 de enero de 2013, día en que escribo esta nota, esa persona tiene apenas 13 años. Supongamos que por avatares del destino yo conozco a esa persona, tenemos una tarde ridícula (¡perdón!, romántica) y tenemos sexo antes de la hora de la cenicienta... pues nada, me jodí: a pagar cárcel por meterme con una niña. Pero si se puede prolongar unos segundos más la espera y el acto se consuma a las 00:01 horas del día 18 de enero, nada pasa porque ella tiene ya 14 años. Curioso ¿no?. Curioso eso de marcar las cosas con plazos establecidos. Sea como sea, a tener bien sincronizados los relojes, puede ahorrarle unos añitos de cárcel.



En la columna editorial de El Tiempo del día de hoy, titulada Enfrentar el embarazo adolescente, se cita una afirmación del Director del ICBF según la cual el 36% de los embarazos en adolescentes son embarazos deseados. "¡¿Pero cómo?!" diría un amigo. "Sí Hernán, el 36%" diría Héctor Roncón. La pregunta obligada es la siguiente: ¿Por qué una niña decide quedar en embarazo y un niño decide que su amante quede en embarazo?



Al parecer la cuestión de los embarazos es un tema espinoso. Hay factores sociales, económicos, religiosos, pragmáticos en la elección de tener un hijo. Mis amigos me critican mucho la decisión que he tomado de no tener descendencia directa. Casi todos me responden: "Ya le llegará la hora de las ganas de tener hijos". Personalmente, espero que nunca me lleguen. Un hijo cuesta mucho dinero y no quiero en este momento hacer cuentas de cuánto le costé a mis padres durante los años que me mantuvieron.



El caso es que un hijo, dignamente mantenido y educado, no deja de costar 15 millones de pesos al año antes de que ingrese a la universidad. Había dicho que el tema de los hijos es un tema económico y por eso la siguiente reflexión: con los gastos de 6 años en un hijo compro un Mini Cooper, con otros 10 años compro un apartamento; poco más o menos hasta los 15 años he gastado 225 millones: mucha plata, ¿sí o no? Lo triste es que un condón cuesta 10 mil pesos. Entonces, con lo que cuesta un hijo puedo comprar 22500 condones, lo que equivale a condones para más de 61 años. A mí, por eso, me parece ridículo.



Bueno, también se podría hablar del amor de los hijos pero ese es un tema en el que no me meto porque no lo puedo contabilizar. Sea como sea la cuestión de los hijos es mejor pensarlo sin tanta moralidad recontrapinga y con más sentido pragmático. A propósito del amor de la familia, el canal RCN acaba de lanzar su más reciente novela, Allá te espero, que habla precisamente de la importancia del amor familiar por encima del dinero. A mí me gustaría entender qué relación existe entre ese tipo de producciones y el incremento risible del salario mínimo.



*En Twitter @cfranciscos