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Encontré sin querer queriendo un post en el blog de Ivan Andrade, un lector de nuestro blog www.tienenhuevo.com. Ivan en su blog "Notas desde la mesa de la tienda", escribió una excelente reflexión sobre gentes como el o como yo. Me permito someterla a consideración de nuestros lectores.... los dejo con Ivan:

viernes 13 de julio de 2007

A las malas

¿Por qué todo tiene que funcionar a las patadas? Una y otra vez me lo pregunto y no entiendo porque tiene que ser así, porque ser una buena persona, correcta y amable no funciona en la gran, enorme, mayoría de los casos. La gente solo suele respetar al que trata a todo el mundo como un culo. Es como sí el verdadero respeto solo surgiera del temor, y cada día que pasa me convenzo más de ello. El otro día hablaba de eso con mi hermano, y llegué a una conclusión expresada en una de esas frases lapidarias que de vez en cuando le salen a uno: ser rabón (de mal genio) si paga. Y con creces. Cuando uno es de mal genio, todo el mundo le corre y lo respeta: la familia, la novia, los amigos, todo el jodido mundo.


Realmente creo que uno quiere hacer las cosas bien, ser una buena persona con todo el mundo. Pero poco a poco se da cuenta que a las patadas la gente funciona mejor, siendo infinitamente más fácil ganar respeto así que intentando ganarse a la gente de buenas maneras. Al que es buena gente con todo el mundo se la montan, se le burlan, lo cogen de marrano. En cambio al que es un completo hp, a ese si nadie lo toca, nadie se la monta. Entonces, obviamente, muchos escogen el camino de ser jodidos con todo el mundo, así no lo quieran ser. Y ese es un camino que cada vez me parece más atractivo, desafortunadamente.

Tomemos, por ejemplo, las relaciones de pareja. Ya sea el hombre o la mujer, el que es rata y trata al otro bastante mal de vez en cuando, tiene al otro comiéndole de la mano; si es displicente, controlador, mejor dicho bien hp, pero lo intercala con detalles y un te amo ocasional, ahí tiene a su pareja amarrada, juiciosita, incluso la hace sentir culpable. Se convierte en una relación de poder donde uno se impone al otro, no se construye una relación de igualdad, que es como debería ser (pero nada es como debería ser, o no?). Entonces un hombre aprende que para levantarse una vieja lo peor que puede hacer es demostrarle que la quiere; le toca disfrazar sus sentimientos, esconderlos mientras hace que la mujer se enamore de él, porque como dicen por ahí, “el que muestra el hambre no come”. Obviamente si el tipo solo la quiere para acostarse con ella, pues le vale huevo, pero ¿cuándo de verdad la quiere? No sé como será para las mujeres, porque todavía estoy en proceso de tratar de entender qué carajos tiene una mujer en la cabeza, aunque creo que nunca lo voy a lograr. Pero esta apreciación que hago la comparten varios de mis amigos, así que no creo estar inventándome nada.

En el trabajo, al jefe buena gente, que no hijueputea a todo el mundo toda la jornada laboral, que es un poco laxo… simplemente no va a durar mucho de jefe porque los empleados se la van a montar, no le van a cumplir, se van a echar a la locha más inmunda. Un jefe, por definición, tiene que exigir hasta el cansancio, incluso cosas casi inalcanzables. Al que no rinde, lo amenaza con despedirlo (cosa bastante grave en este país), lo trata mal; si tiene que hacer quedar a todo el mundo hasta tarde, pues lo hace, así no haya una real necesidad de hacerlo. En pocas palabras, tiene que ser una total y completa mierda para que las cosas funcionen adecuadamente. ¿Por qué la gente solo funciona a las malas, ah?

Estos son solo dos ejemplos para ilustrar mi punto. Obviamente existen muchas excepciones, pero creo que la excepción confirma la regla. Lástima que las cosas sean así. Aún quiero pensar que es posible lograr las cosas de buena forma, pero cada vez más pienso que es muy difícil y que siendo cagada se asciende más rápido en la vida. Queda intentarlo unas cuantas veces por las buenas, pero si no, pues ni modo. A joder al que se le atraviese a uno; lo que pasa es que a mí me queda muy difícil ser rata. Pero la gente puede cambiar. Espero que no me toque hacerlo.