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lunes, 5 de junio de 2017

Cambio Radical, por fuera de la Unidad Nacional y Santos no se entera

Por HÉCTOR RIVEROS · 03 DE JUNIO DE 2017*
En la elección de los magistrados de la Corte Constitucional se trata de escoger a aquel que mejor represente la concepción ideológica de las mayorías en el Congreso. Suena extraño, pero así es. Por esa razón, en ese acto, como en el que más, se miden esas mayorías. Surtido ese examen con la elección de la nueva magistrada la conclusión es que es necesario rehacer la coalición de gobierno.
Es muy simple, con la salida de Cambio Radical de la Unidad Nacional el gobierno perdió las mayorías en el Congreso y tendrá que recomponerlas logrando acuerdos con Verdes y el Polo, que con diez votos le reemplazan los 8 del partido del ex vicepresidente Germán Vargas. Esos diez votos resultaron cruciales para elegir a la jurista Diana Fajardo sobre el profesor conservador Álvaro Motta.
La elección de Motta hubiera significado un enorme riesgo para los avances que en materia de derechos hemos conquistado los colombianos desde 1991 como consecuencia de la jurisprudencia de avanzada que ha adoptado la Corte Constitucional desde entonces. Motta es un gran jurista y seguramente sería un buen magistrado de la Corte, pero sus convicciones ideológicas lo ubican en una visión más restrictiva de las libertades y los derechos y eso era lo que tenía que decidir el Senado en la elección.
Se supone que la mayoría del Congreso representa unas concepciones más liberales y por eso lo esperable era que eligieran a Fajardo o a Ramelli. Si, en cambio, en el Congreso hubiese una coalición mayoritariamente de derecha lo esperable era que eligieran a Motta. Ya la mayoría del Senado, por ligereza, había elegido dos magistrados que no representan el espectro ideológico mayoritario y había puesto en riesgo la conformación de esa tendencia mayoritaria en la Corte.
El Presidente Santos, que no tiene muy claro lo que se juega en la Corte, había conseguido que se eligiera, por puro amiguismo, a la magistrada Cristina Pardo, de convicciones ultraconservadoras. En la primera decisión en la que participó salvó el voto en relación con los derechos de la mujer de elegir si ser madre o no en determinadas circunstancias y abogó por que la Corte echara marcha atrás en su postura de declarar que el aborto en algunos casos forma parte del derecho del libre desarrollo de la personalidad y de autodeterminación de las mujeres. Es tan extrema su posición que otros magistrados, también de convicciones conservadoras, estuvieron con la decisión mayoritaria de la Corte de declararse inhibida por razones formales.
Para los ciudadanos lo trascendental en la elección de la nueva magistrada era eso: ¿con qué código de valores se van a definir, en la Corte Constitucional, el contenido de nuestros derechos?
Para el Presidente, que no tiene muy claro lo que se juega en la Corte, y los que promovían al profesor Motta, que miran más cortico y no les importa lo que se juega en la Corte, el pulso se daba alrededor de la manera como se evaluarían los métodos jurídicos con los que se ha adoptado e implementado el acuerdo suscrito para conseguir la desmovilización y desarme voluntarios de las Farc.
Santos entendió que, si a Motta lo promovía el Fiscal Néstor Humberto Martínez, que ha hecho permanentes objeciones al componente de justicia del acuerdo y lo acogía con entusiasmo el Centro Democrático y personas como la senadora Sofía Gaviria, que se han opuesto radicalmente al acuerdo, debía ser porque encontraban que su formación jurídica y sus convicciones ideológicas lo hacían proclive a decidir en contra de las decisiones hasta ahora tomadas en materia de cierre del conflicto armado.
El Presidente habló entonces con Vargas Lleras para expresarle que esperaba que los partidos de la coalición votaran por Diana Fajardo y el resultado fue que la mayoría de los senadores del Partido de Vargas votaron por Motta. Es decir que en un punto crucial preferían estar con la oposición que con el gobierno.
Está claro. Cambio Radical no quiere estar el último año de gobierno en la coalición de la que se ha servido siete años. El cálculo electoral le indica que para la elección del 2018 es mejor no estar asociado con Santos y cuestionar el proceso con las Farc.
Ya su Presidente, Jorge Enrique Vélez, había anunciado su oposición al proceso que se sigue con el ELN y la determinación de no apoyar la reforma política que presentó el gobierno al Congreso como parte de la implementación del acuerdo con las Farc.
En un país serio los funcionarios que representan a Cambio en el Gobierno se retirarían y los otros partidos de la coalición entenderían roto el acuerdo que permitiría que un miembro de ese Partido presida la Cámara de Representantes en el último período.
La coalición que soportó el gobierno Santos está rota. Cambio Radical la abandonó por cálculo electoral. Santos todavía piensa que la tal deserción no existe.
*Especial para la Silla Vacia. 
http://lasillavacia.com/historia/cambio-radical-por-fuera-de-la-unidad-nacional-y-santos-no-se-entera-61201

Crisis mundial y explotación laboral en Colombia


Crisis mundial y explotación
laboral en Colombia

Imagen relacionadaCorresponde al movimiento sindical de clase organizado en alianza con los sectores populares enfrentar la crisis estructural generada por el sistema mundo capitalista. Es la presencia organizada y consciente de la subjetividad de la clase trabajadora y del "poder popular" que tienen el potencial de encaminarse por los senderos reales de la transformación que demanda la dignidad humana, individual y colectiva, para sobrevivir.
Libardo Sarmiento Anzola
Filósofo y magíster en Teoría Económica Universidad Nacional de Colombia,
Economista Universidad La Gran Colombia
Población y economía mundial
En las sociedades modernas capitalistas, el denso crecimiento poblacional y la vertiginosa producción de bienes y servicios están correlacionados. Desde 1750, el núcleo de la evolución de la humanidad está constituido por la imparable acumulación de capital global y el crecimiento poblacional en proporciones geométricas. El incremento acelerado de la población (la velocidad de crecimiento es proporcional a la población existente, los nacimientos, las muertes y a la esperanza de vida) impone una expansión de la producción y una tecnología agresiva. A la vez, el capitalismo conduce al extremo la expoliación de la naturaleza y agudiza el antagonismo entre clases sociales.
En el año 1800 la población mundial comenzó a acercarse a la cifra de un mil millones; un siglo después, en 1900, los habitantes del planeta sumaban 1.600 millones; en el año 2000 la especie humana se disparó a 6.071 millones. Para el año 2030 el número de individuos humanos vivos se estima en 8.514 millones (Gráfico 1). La tasa de crecimiento poblacional promedio durante estos 230 años es de 2 por ciento; ésta medida es un factor que determina la magnitud de las demandas que la sociedad debe satisfacer por la evolución de las necesidades de sus habitantes en cuestión de infraestructura, recursos ambientales, alimentos, energía, ropa, transporte, comunicación, vivienda, servicios sociales, empleo e ingresos (actualmente es de 1,2% la tasa anual acumulativa). En el período 1800-2030 la población mundial se multiplica por 8,7 veces.
Respecto al crecimiento económico, el valor global de la producción de bienes y servicios sumaba USD$ 463.320 millones en el año 1800. En 1900 el PIB mundial fue de USD$ 3,4 billones y en 2000 llegó a la cifra de USD$ 43,5 billones. Para el año 2030 el valor del PIB mundial se estima en USD$ 96,6 billones (millones de millones). En promedio, durante toda la historia del capitalismo, la tasa de crecimiento compuesto fluctúa alrededor de 2,3 por ciento anual (negativa durante los períodos de crisis financiera y económica: 1825; 1847-1848; 1873-1896; 1929-1939; 1974-1982; 2007-2009; entre los años 1945-1973 el ritmo se aceleró a 5% y actualmente crece al 2%, con tendencia a crecer durante la década de 2020 al 3%). Resumiendo, en el período 1800-2030 el valor del PIB mundial se multiplica 208,5 veces; una velocidad 24 veces superior al crecimiento poblacional (Gráfico 1).
En menos de tres siglos, hay una clara tendencia mundial hacia la sobrepoblación, el crecimiento insostenible, la concentración y centralización del capital y la destrucción de la naturaleza. El imparable aumento de las fuerzas productivas, de la producción y el consumo, en un marco de profundas iniquidades e injusticia social hace cada vez más evidentes y violentos los conflictos sociales, los impactos ambientales negativos y las tensiones bélicas entre naciones. Ninguna otra especie biológica se ha multiplicado tanto ni somete a su entorno vital a tensiones, riesgos y crisis como el animal humano.
Hasta la década de 1960, los movimientos social y sindical de clase organizado alcanzaron importantes victorias reflejadas en políticas sociales, democracia, estabilidad laboral y mejoras salariales. La alianza clasista Capital-Estado tomo la revancha y contraofensiva a partir de la década de 1970 con la intensión de incrementar la tasa de ganancia o plusvalía. Con este fin, transformó radicalmente el espíritu capitalista el cual se materializó a través de cinco dinámicas: i) expansión global de la fuerza del capital; ii) financiarización: desregulación y dominio del capital financiero sobre el productivo; iii) ideología y política neoliberal: individualismo económico, privatización y desnacionalización de la estructura económica, colapso del Estado de Bienestar, mercadocentrismo como eje de organización social; iv) destrucción del "sujeto histórico" del cambio, eliminación del movimiento sindical de clase, rompimiento del tejido social, flexibilización y precarización laboral; v) implementación de la tercera (1970 a 2000) y cuarta (a partir de 2015) revoluciones industriales (caracterizadas por la introducción de la cibernética, la automatización de la producción, TICs, "fabricas inteligentes", robotización, androides, digitalización, internet de las cosas, blockchain, coordinación en redes de las unidades productivas a escala mundial) que han elevado la productividad del trabajo, destruido empleos e impulsado la caída de los salarios. El resultado de este "nuevo espíritu del capital" durante el último medio siglo es el desempleo estructural (según la OIT, en 2017, el desempleo mundial supera los 200 millones de personas, 30 millones más que el nivel anterior a la crisis de 2007; para 2020 se estima que se habrán perdido 8 millones de puestos de trabajo adicionales), el incremento de la explotación de la fuerza laboral y la caída de la participación de los ingresos salariales en el PIB.
En efecto, a partir de 1970, la plusvalía extraída y la tasa de explotación de la fuerza laboral vienen incrementándose en el sistema mundo capitalista. El capital continua su tendencia imparable de concentrar más riqueza e ingreso, mientras la fuerza labora pierde participación en el ingreso nacional. La proporción del ingreso nacional que perciben los trabajadores remunerados es menor y desde los años 1980 disminuye a mayor velocidad. Según el informe del Fondo Monetario Internacional "Perspectivas de la economía mundial" (abril de 2017), esta tendencia obedece al rápido progreso de la tecnología y la globalización o integración mundial. La participación de la fuerza laboral en el ingreso se reduce cuando los salarios crecen a un ritmo más lento que la productividad, es decir, la cantidad de producto generado por trabajo. El resultado es que una proporción cada vez mayor de las mejoras de la productividad ha estado beneficiando al capital. Y como el capital tiende a concentrarse en los extremos superiores de la distribución del ingreso, las participaciones más reducidas de la fuerza laboral en el ingreso tienden a elevar la desigualdad del ingreso.
En las economías avanzadas, las participaciones de la fuerza laboral en el ingreso iniciaron una tendencia descendente en la década de 1980, y alcanzaron su nivel más bajo del último medio siglo justo antes de la crisis financiera mundial de 2007–2009; desde entonces no se han recuperado sustancialmente, y ahora están en un nivel casi 4 puntos porcentuales más bajo que en 1970. En los países capitalistas que concentran el poder económico mundial, la proporción del ingreso que perciben los trabajadores cayó de 55 a 51 por ciento, entre 1970 y 2015. En los países periféricos la situación es aún más lamentable, entre 1990 y 2015 la evolución de la participación de la fuerza laboral en el ingreso descendió de 39,5 a 37,1 por ciento.
Explotación de la fuerza laboral en Colombia
En Colombia, la clase trabajadora no escapa a esta participación decreciente de los salarios en el ingreso nacional. Tendencia que se mantiene desde la segunda mitad del siglo XX: Entre 1962 y 2016  descendió la participación de los trabajadores de 44,3 a 36,7 por ciento del ingreso. El pedazo mayor de la torta la engulle el Excedente Bruto de Explotación (EBE) al concentrar el 61,1 por ciento del valor agregado nacional; los impuestos aumentan de manera sostenida su participación y actualmente el aparato burocrático-militar y la clase política se quedan con el 2,2 por ciento del valor producido por la clase trabajadora.
Históricamente, la sociedad colombiana hace parte de los diez países del mundo con niveles intolerables de injusticia social y peor distribución del ingreso y la riqueza (concentrados en África y América Latina). Entre 1960-2017 en valor promedio del índice que mide la desigualdad (Gini) se mantiene en 0,536, registrando un drástico deterioro a partir de la década de 1990 (de acuerdo con Naciones Unidas, un coeficiente de Gini superior a 0,40 es alarmante, indica una realidad de polarización entre ricos y pobres, siendo caldo de cultivo para el antagonismo entre las distintas clases sociales), mientras el crecimiento económico registra un promedio anual de 4,1 por ciento. Sin importar el momento del ciclo por el que la economía atraviese, la oligarquía siempre gana (Gráfico 2): durante el auge, el producto del trabajo social es privatizado en manos de los dueños del capital y los controladores del Estado Corporativista y patrimonialista; en la crisis, las consecuencias y medidas adversas para reanimar la actividad económica se descargan sobre la clase trabajadora (desempleo, caída salarial, recortes al gasto social, mayores impuestos al consumo, informalidad).
La estructura económica colombiana ha privilegiado las actividades extractivas y rentistas (extensivas e intensivas) y la especulación financiera, poco generadoras de empleo y con altas tasas de explotación de la fuerza laboral. Durante el último siglo, el capital productivo pierde importancia en favor de la financiarización de la economía y el sector minero-energético. En 1925 el sector agropecuario contribuía con el 59 por ciento del PIB, en 2016 su participación cayó a 6 por ciento; el sector industrial aportó una cuarta parte del PIB en 1976 y en 2016 sólo contribuye con el 11 por ciento; en contraste, el sector financiero representaba el 2,6 por ciento del valor económico en 1925, ahora concentra el 19,7 por ciento; la explotación minero-energética paso de representar el 1,5 por ciento del PIB a 10,1 por ciento en el período 1925-2016.
Al finalizar 2016, el número de ocupados en Colombia sumaba 22.836.522 trabajadores. Cuatro de las 10 ramas, según la clasificación de las actividades económicas hecha por el DANE, concentran el 75,4 por ciento de los ocupados: Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (16,3%), industria manufacturera (12,1%), Comercio, hoteles y restaurantes (27,8%) y Servicios comunales, sociales y personales (19,2%). La rama de actividades minero energéticas ocupa a 129.657 trabajadores, esto es,  el 0,6 por ciento de la clase trabajadora ocupada; la intermediación financiera genera 332.106 empleos, el 1,5 por ciento de la población ocupada (Gráfico 3).
El número de sindicalizados supera ligeramente el millón de trabajadores (4,4% del total), con una amplia concentración de los afiliados en los sectores de la educación (más de 300.000), industria (90.000), agroalimentario (36.000), minero energético (42.500), suministro de servicios públicos (26.000) e intermediación financiera (28.000). Adicional al problema de la baja densidad, el sindicalismo colombiano padece otra grave dificultad que le resta aun mayor eficacia: su alta fragmentación (el número de sindicatos es  cercano a los 5.000).
Por ramas de actividad, la participación relativa más alta por parte de los asalariados en el PIB corresponde a "Actividades de servicios sociales, comunales y personales" con el 76,1 por ciento (Gráfico 4). La proporción porcentual más baja que perciben los trabajadores es en la "Extracción de petróleo y gas natural" con el 12,5 por ciento; además, en este sector los impuestos son bajos (1,4%) comparativamente; en consecuencia, el valor agregado concentrado por el capital es de los más altos en el conjunto de la economía nacional (86,1%). En la intermediación financiera el 30,1 por ciento del valor agregado es apropiado por los trabajadores, el 66,6 por ciento por los dueños del capital financiero y el 3,3 por ciento restante por el Estado.
En 2016, el promedio de valor agregado mensual generado por trabajador en Colombia es de COP$ 2,8 millones (Gráfico 5). Por ramas de actividad, tres registran el más alto producto por trabajador: "Explotación de Minas y Canteras" (COP$ 31,4 millones mensuales), "Suministro de Electricidad Gas y Agua" (COP$ 18,5 millones mensuales) e "Intermediación financiera" (COP$ 10.9 millones mensuales).
El salario promedio mensual por trabajador, en 2016, fue COP$ 844.000. En tres sectores económicos los salarios promedio mensuales superan los tres millones de pesos: "Explotación de Minas y Canteras" (COP$ 4,5 millones), "Suministro de Electricidad Gas y Agua" (COP$ 3,2 millones) e "Intermediación financiera" (COP$ 3,4 millones). Los trabajadores con ingresos más precarios (inferiores a COP$ 1 millón mensual) se encuentran en las ramas de actividad "Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca", "Comercio, hoteles y restaurantes", "Transporte, almacenamiento y comunicaciones" y "Servicios comunales, sociales y personales".
La relación entre valor agregado y salarios es de 3 veces en el conjunto de la economía nacional. En cinco ramas de actividad económica esta proporción es superior al promedio nacional: "Explotación de Minas y Canteras" (7), "Suministro de Electricidad Gas y Agua" (6), "Construcción" (5), "Transporte, almacenamiento y comunicaciones" (4) y "Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler" (4).
Corresponde al movimiento sindical de clase organizado en alianza con los sectores populares enfrentar la crisis estructural generada por el sistema mundo capitalista. Es la presencia organizada y consciente de la subjetividad de la clase trabajadora y del "poder popular" que tienen el potencial de encaminarse por los senderos reales de la transformación que demanda la dignidad humana, individual y colectiva, para sobrevivir.

http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/crisis-mundial-y-explotacion-laboral-en-colombia
Edición 544 – Semana del 2 al 8 de Junio de 2017


Estreno : MIRADA DE AVESTRUZ, 10 artistas en escena.


LA MIRADA DEL AVESTRUZ

Regresa una de las obras más representativas de la Compañía L'Explose Danza: "La Mirada Del Avestruz", una imagen poética y simbólica de las situaciones de violencia   y desarraigo que vivió y vive nuestro país, creada a partir de la danza y el movimiento; bajo la dirección de Tino Fernández y la dramaturgia de Juliana Reyes. Pieza que inicia el ciclo Cuerpo y posconflicto, una mirada al país desde la danza, en temporada del 8 al 25 de junio, de jueves a domingo, en su sala La Factoría ubicada en el barrio Galerías.


Esta pieza fue creada en el 2002  y se ha convertido en uno de los iconos de la danza en nuestro país, no solo por la acogida que ha tenido nacional e internacionalmente, sino por mostrar las entrañas de un país rasgado por la violencia. Cuanta con la interpretación, en esta oportunidad, de los bailarines Marvel Benavides, Aleksandra Rudnicka, Ángela Cristina Bello, Luisa Fernanda Hoyos, Leyla Castillo, Sara Regina Fonseca, Ángel Ávila, Yovanny Martínez, Wilman Romero, René Arriaga y Gadiel López.

Diez personajes sin nombre, con historias cercanas y extrañas a la vez, que nos hablarán de su propia marca, de su desarraigo, de sus contradicciones, a través de un espacio escénico simbólico, hecho de tierra negra, lugar de origen, de memoria, de pertenencia. Pero, igualmente, lugar de desequilibrio, de lucha, de grietas, de fisura; paisaje desolado que evidencia las huellas de un país marcado por una historia de destierro. Tierra arrasada que se extiende como un campo sepulcral y que invita a los cuerpos a hundirse en ella, como una semilla de futuro.

"La Mirada Del Avestruz, surge en una época en que el país se encuentra en un momento crítico de su historia.  Las imágenes de violencia resultan inevitables, aunque desde luego, muy lejos de cualquier denuncia literal o partidista. Más bien se trata de observar la forma en que los cuerpos son agredidos, amenazados, mientras estos seres individuales parecen refugiarse en su mundo interior y ocultar la mirada frente a la realidad agobiante, tal como hace el avestruz cuando esconde la cabeza entre la tierra" afirmaba Carlos José Reyes sobre la pieza. 

Esta obra, coproducción del VIII Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, ha recibido los siguientes premios internacionales: PREMIO DEL PÚBLICO al Mejor Espectáculo del Festival de Almada (Portugal) en el 2005. PREMIO AL MEJOR ESPECTÁCULO DE DANZA presentado en la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca (España) en el 2006.

LA MIRADA DE AVESTRUZ
Del 8 al 25 de junio
De jueves a sábado a las 8:00 p.m. Domingo 6:00 P.M.  
Bono de apoyo: $30.000 General y $25.00 estudiantes   y tercera edad.
Lugar: Factoría L'EXPLOSE Carrera 25 # 50-34
Informes y reservas: 2496492
Compra entradas online: www.hayevento.com
www.factorialexplose.com
F: factorial explose T: @Explose Factoría I: @Factorialexplose



lunes, 13 de marzo de 2017

EL COLECTIVO CARRETEL PRESENTA: "NOCHE DE CANTINA"


EL COLECTIVO CARRETEL PRESENTA: "NOCHE DE CANTINA"

"Noche de Cantina" es un lugar de encuentro, donde aflora el amor, el despecho, la rabia y la lucha.   Es un homenaje a esos lugares donde a través de una cerveza y una canción se viven las más fuertes emociones. "Noche de cantina" es el nuevo espectáculo  del Colectivo Carretel donde más de 20 artistas  se reúnen para bailar y cantar  al  son de la rockola,  en temporada de estreno  de jueves a sábado  del 9 de marzo al  primero de abril en la Factoría  L'explose.


La Última Lagrima es una taberna atendida por Don Robayo, donde alrededor de una rockola que no funciona muy bien se reúnen una serie de personajes que a través de la noche transitan diferentes sentimientos y estados. Esta  pieza es retrato de una noche cualquiera y los  habitantes de  la ciudad que llegan a tomarse un trago o sencillamente a pasar el rato. El amor, el desamor, la soledad,  la rabia, la euforia y la alegría se hacen presentes a través del bolero, la balada, la carranga, el merengue, la ranchera entre otros.  Es una  obra que habla de nuestra forma de ser, donde el alcohol es provocación y guía de la noche.

"Noche de Cantina"  es una pieza   de danza contemporánea que incursiona en lo popular,  "No es una parodia de una cantina, es un lugar para la reunión y para compartir lo que sentimos de verdad,  en escena tomamos  y eso  hace parte del estado en el cual queremos estar. Cada  noche surge algo nuevo  porque  las relaciones de cada  artista  varían mientras todos vivimos la cantina" afirma Mateo Mejía  integrante del colectivo. La obra es una creación colectiva que fusiona la danza, la música y el teatro, pero en esta ocasión además de poner en escena a los integrantes del colectivo la pieza cuenta con la participación especial de catorce artistas invitados.

El Colectivo Carretel Danza ha basado su trabajo artístico en la investigación de las posibilidades del cuerpo como ente comunicador y relacional frente a entornos determinados, cotidianos, artísticos y colectivos. Creado en el 2007 por artistas dedicados a la danza, el diseño, las artes plásticas y la música; quienes a través de un trabajo interdisciplinar y el discurso de creación colectiva, han permitido el surgimiento de diferentes metodologías de entrenamiento y creación, generando así diversas puestas en escena que han sido presentadas en eventos y festivales a nivel nacional e internacional como: Bogotá, Ibagué, Medellín, Istres, Marsella y Sao Paulo entre otros.

"NOCHE DE CANTINA"
Del 9 de marzo al primero de abril
Funciones: jueves a sábado: 8:00 p.m.
Bono de apoyo: $30.000 (General) – $25.000 (Estudiantes y tercera edad)
Lugar: Factoría L'EXPLOSE Carrera 25 # 50-34
Informes y reservas: 2496492
F: factorialexplose T: @ExploseFactoria I:@Factorialexplose
               


martes, 21 de febrero de 2017

“EL PROBLEMA DEL MAL” EN TEMPORADA

“Pero si va a proponerse a sí misma como experta en el mal, ¿no tendría que ser capaz de oler el mal? ¿A qué huele el mal? ¿A azufre? ¿A pedernal? ¿A Zyklon B? ¿O acaso el mal se ha vuelto incoloro e inodoro, como la mayoría del resto del mundo moral?”

Resultado de imagen para el problema del mal obra de teatro
Dirigida por Adela Donadío y basada en el sexto capítulo de la novela 'Elizabeth Costello' de J.M. Coetzee llega a la Factoria L’explose  en corta temporada del   16 de febrero al 4 de marzo “El problema del Mal”.  Una pieza que reflexiona sobre cómo narrar el horror histórico, cómo hacer ficción o literatura testimonial de situaciones que son casi innombrables por lo crueles o violentas; y que además invita al público a seguir la aventura personal e intelectual de una escritora y sus dilemas éticos.



Esta  pieza nos  cuenta la historia de Elizabeth Costello, una escritora australiana, defensora de los derechos de los animales y  curtida conferencista que viaja de país en país hablando sobre diferentes temas, ya sea su visión sobre el maltrato animal o la censura literaria; en esta oportunidad es invitada a dar una charla en Ámsterdam, “la tierra de los molinos y los tulipanes”, sobre “el eterno problema del mal.” Trata temas como la postura ética del artista ante la narración del horror de hechos históricos y los límites de lo moral en el mundo contemporáneo. Toma como material de crítica para apoyar su tesis, una novela de un autor inglés. La situación se complica cuando ella se entera de que él también está invitado al evento, lo cual desata en ella una crisis en la que se hace una serie de cuestionamientos sobre sí misma y sobre sus posturas que ponen en juego su mundo y el mundo académico de las conferencias.

“Era una novela que no había leído de este autor, me interesó mucho por los temas, la forma misma del texto, porque uno no sabe en qué límite está. Finalmente es ficción, pero en momentos está en el límite de una conferencia o un debate académico. Me interesó el personaje, el hilo que atraviesa la novela entorno a la reflexión sobre la narración: qué es narrar, el oficio de narrar y los narradores” afirma Adela.

Los espectadores se encontrarán con una puesta en escena a tres voces, protagonizada por Rosario Jaramillo, Brunilda Zapata y Carlos Mariño, que pone la palabra en el centro de la acción alrededor de una mesa de conferencias y con un soporte gráfico, sin artificios, con mucha agudeza, ironía y fino humor, esta pieza da vida a lo que le sucede a Elizabeth Costello en Ámsterdam e incluye al público como oyente y cómplice.

“EL PROBLEMA DEL MAL”
Del 16 de febrero al 4 de marzo
Funciones: jueves a sábado: 8:00 p.m.
Bono de apoyo: $30.000 (General) – $25.000 (Estudiantes y tercera edad)
Lugar: Factoría L’EXPLOSE Carrera 25 # 50-34
Informes y reservas: 2496492
www.factorialexplose.com
F: factorialexplose T: @ExploseFactoria I:@Factorialexplose

El Salto de Vargas Lleras (?)

¿Qué significa hoy democratizar la comunicación?: Basta de letanías

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¿De qué estamos hablando cuando reclamamos la democratización de la comunicación y de la información en la que ahora se da en llamar la época de la posverdad, donde los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones, los imaginarios y las creencias personales?

Por: Aram Aharonian* / Alainet

Resultado de imagen para Aram Aharonian¿De qué estamos hablando cuando reclamamos la democratización de la comunicación y de la información? ¿Hablamos solo de redistribución de frecuencias radioeléctricas para garantizar el derecho humano a la información y la comunicación? ¿De qué forma la redistribución equitativa de frecuencias –éstas patrimonio de la humanidad- entre los sectores comercial, estatal o público, y popular (comunitario, alternativo, etc.) puede garantizar la democratización de la comunicación e impedir la concentración mediática?

A veces pienso que nos instan, nos empujan a pelear en campos de batalla equivocados o perimidos, mientras se desarrollan estrategias, tácticas y ofensivas en nuevos campos de batalla. El mundo avanza, la tecnología avanza… y pareciera que nosotros –desde lo que llamamos el campo popular- seguimos aferrados a los mismos reclamos, reivindicaciones de un mundo que ya (casi) no existe.

El mundo cambia sí, pero el tema de la comunicación, de los medios de comunicación social, sigue siendo, como en 1980 cuando el Informe Mc Bride, fundamental para el futuro de nuestras democracias. El problema de hoy es la concentración oligopólica: 1500 periódicos, 1100 revistas, 9000 estaciones de radio, 1500 televisoras, 2400 editoriales están controlados por sólo seis trasnacionales. Pero ese no es el único problema.

Hoy los temas de la agenda mediática tienen que ver con la integración vertical de proveedores de servicios de comunicación con compañías que producen contenido, la llegada directa de los contenidos a los dispositivos móviles, la transnacionalización de la comunicación y su cortocircuitos con los medios hegemónicos locales, los temas de la vigilancia, manipulación, transparencia y gobernanza en internet, el "ruido" en las redes y el video como formato a reinar en los próximos años.

Estos son, hoy en día, juntos al largamente anunciado ocaso de la prensa gráfica y la vigencia de la guerra de cuarta generación y el terrorismo mediático, los vértices fundamentales para reflexionar sobre el tema de la democracia de la comunicación, mirando no hacia el pasado, sino hacia el futuro que nos invade.

Hipotéticamente, si realmente en nuestra región, el 33 por ciento de las frecuencias fueran concedidas a los medios populares, ¿quién abastecería de contenidos a tal cantidad de canales y radios? Entonces, ¿de qué estamos hablando cuando reclamamos la democratización de la comunicación y de la información?

Los que controlan los sistemas de difusión, cada vez más inalámbricos, satelitales, eligen, producen y disponen cuáles serán los contenidos, en una planificada apuesta por monopolizar mercados y hegemonizar la información-formación del ciudadano.

¿Adiós televisión? Controlar los contenidos

Pasaron 140 años desde que Alexander Graham Bell utilizó por primera vez su teléfono experimental para decirle a su asistente de laboratorio: “Señor Watson, venga, quiero verlo”. Su invención transformaría la comunicación humana y el mundo. La empresa creada por Bell creció hasta transformarse en un inmenso monopolio: AT&T.

El gobierno estadounidense consideró luego que era demasiado poderosa y dispuso la desintegración de la gigante de las telecomunicaciones en 1982… pero AT&T ha regresado, anunciando la adquisición de Time Warner, una de las principales compañías de medios de comunicación y producción de contenidos a nivel mundial, para conformar así uno de los más grandes conglomerados del entretenimiento y las comunicaciones del planeta.

La fusión propuesta, que aún debe ser sometida a estudio por las autoridades, representa desde ya no solo una significativa amenaza a la privacidad y a la libertad básica de comunicarse, sino también un cambio paradigmático en lo que a lo que hoy entendemos como comunicación. Sería la mayor adquisición hasta la fecha y llegaría un año después de que AT&T comprara a DirecTV.

AT&T es hoy la décima entre las 500 compañías más grandes de Estados Unidos y si adquiriera Time Warner, que ocupa el lugar 99 de la lista Forbes, se crearía una enorme corporación, integrada verticalmente que controlaría no solo una amplia cantidad de contenidos audiovisuales, sino o la forma en que la población accedería a esos contenidos.

Según Candace Clement, de Free Press, esta fusión generaría un imperio mediático nunca antes visto. AT&T controlaría el acceso a Internet móvil y por cableado, canales de televisión por cable, franquicias de películas, un estudio de cine y televisión y otras empresas de la industria. Eso significa que AT&T controlaría el acceso a Internet de cientos de millones de personas, así como el contenido que miran, lo que le permitiría dar prioridad a su propia oferta y hacer uso de recursos engañosos que socavarían la neutralidad de la red.

Pelear guerras que ya no existen

El mundo no es el mismo de antes (tampoco el del 1980 cuando el Informe McBride), aunque tanto derecha como izquierda crean que seguimos en 1990. Es difícil, a quienes como uno vienen de la época de la tipografía y la linotipia, de los télex y teletipos -o del dogmatismo y la repetición de consignas-, asimilar los cambios tecnológicos y la realidad del mundo actual, del big data, de la inteligencia artificial, de la plutocracia…

Según los últimos cálculos, en el mundo hay unos 10 zetabytes de información (un zetabyte es un 1 con 21 ceros detrás), que si se ponen en libros se pueden hacer nueve mil pilas que lleguen hasta el sol. Desde 2014 hasta hoy, creamos tanta información como desde la prehistoria hasta el 2014. Y la única manera de interpretarlos es con máquinas.

El Deep Learning es la manera como se hace la Inteligencia Artificial desde hace cinco años: son redes neuronales que funcionan de manera muy similar al cerebro, con muchas jerarquías. Apple y Google y todas las Siri en el teléfono, todos lo usan.

El Big Data permite a la información interpretarse a sí misma y adelantarse a nuestras intenciones, cuánto saben las grandes empresas de nosotros, y lo que más le preocupa: lo fácil que está siendo convertir la democracia en una dictadura de la información, haciendo de cada ciudadano una burbuja distinta.

Si uno tiene Gmail en su celular con wifi, puede ver en Google Maps un mapa mundial que muestra dónde estuvo cada día, a cada hora, durante los últimos dos o tres años (no tiene por qué creerme: vea www.google.com/maps/timeline ). Es una información que uno les permites coleccionar al aceptar los términos de licencia cuando instala la aplicación.

También las empresas telefónicas, que uno supone que sólo nos cobran el plan, hacen buenos negocios con nuestros datos. Por ejemplo, Smart Steps es la empresa de Telefónica que vende los datos de los celulares Movistar. De la noche a la mañana, la gente pasó a tener un sensor de sí mismo 24 horas al día. Hoy se puede saber dónde están las personas, pero también qué compran, qué comen, cuándo duermen, cuáles son sus amigos, sus ideas políticas, su vida social.

El alemán Martin Hilbert, asesor tecnológico de la Biblioteca del Congreso de EE.UU. señala que algunos estudios ya han logrado predecir un montón de cosas a partir de nuestra conducta en Facebook. “Se puede abusar también, como Barack Obama y Donald Trump lo hicieron en sus campañas, como Hillary Clinton no lo hizo, y perdió. Esos son los datos que Trump usó. Teniendo entre 100 y 250 likes (me gusta) tuyos en Facebook, se puede predecir tu orientación sexual, tu origen étnico, tus opiniones religiosas y políticas, tu nivel de inteligencia y de felicidad, si usas drogas, si tus papás son separados o no”, señala el científico.

Y “con 150 likes, los algoritmos pueden predecir el resultado de tu test de personalidad mejor que tu pareja. Y con 250 likes, mejor que tú mismo. Este estudio lo hizo Kosinski en Cambridge, luego un empresario que tomó esto creó Cambridge Analytica y Trump contrató a Cambridge Analytica para la elección”.

“Usaron esa base de datos y esa metodología para crear los perfiles de cada ciudadano que puede votar. Casi 250 millones de perfiles. Obama, que también manipuló mucho a la ciudadanía, en 2012 tenía 16 millones de perfiles, pero acá estaban todos. En promedio, tú tienes unos 5000 puntos de datos de cada estadounidense. Y una vez que clasificaron a cada individuo según esos datos, los empezaron a atacar”, señala Hilbert.

Por ejemplo, si Trump dice “estoy por el derecho a tener armas”, algunos reciben esa frase con la imagen de un criminal que entra a una casa, porque es gente más miedosa, y otros que son más patriotas la reciben con la imagen de un tipo que va a cazar con su hijo. Es la misma frase de Trump y ahí tienes dos versiones, pero aquí crearon 175 mil. Claro, te lavan el cerebro. No tiene nada que ver con democracia. Es populismo puro, te dicen exactamente lo que quieres escuchar”. Lo más delicado es que no sólo pueden mandar el mensaje como más le va a gustar a esa persona, sino también pueden mostrarle sólo aquello con lo que va a estar de acuerdo.

Al final, el juego con la tecnología siempre ha sido ver cuáles tareas se pueden automatizar y cuáles no. Si un robot reconoce células de cáncer, uno se ahorra al médico. Más del 50% de los actuales empleos son digitalizables, afirma Hilbert. Y ya no hablamos de reemplazar a los obreros, como en la revolución industrial, sino también los trabajos de la clase más educada: médicos, contadores. El 99% de las decisiones de la red de electricidad en EEUU son tomadas por IA que localiza en tiempo real quién necesita energía.

No es en ningún caso el fin de la humanidad, es la evolución que sigue su camino. Y lo más importantes es entender en qué mundo vivimos. Por eso llama la atención que operadores mediáticos, que se autodefinen como radicales de izquierda, sigan insistiendo en la necesidad de pelear en escenarios que ya no existen, con léxicos que no corresponden a las realidades reales y tampoco a las virtuales, en aferrarse al pasado, lo cual es por demás retrógrado.

La dictadura y la posverdad

Hoy más que nunca la dictadura mediática, en manos de cada vez menos “generales” de las corporaciones, busca las formas novedosas de implantar hegemónicamente imaginarios colectivos, narrativas, discursos, verdades e imágenes únicas. Es el lanzamiento global de la guerra de cuarta generación, directamente a los usuarios digitalizados de todo el mundo.

Si hace cinco décadas la lucha política, la batalla por la imposición de imaginarios, se dilucidaba en la calle, en las fábricas, en los partidos políticos y movimientos, en los parlamentos (o en la guerrilla), hoy las grandes corporaciones de transmisión preparan una ofensiva que saltean los medios tradicionales para llegar directamente, con sus propios contenidos de realidades virtuales, a los nuevos dispositivos móviles de los ciudadanos.

¿De qué estamos hablando cuando reclamamos la democratización de la comunicación y de la información? ¿Hablamos de redistribución de frecuencias radioeléctricas cuando hoy el control emerge de la conjunción de medio y contenido? Los que controlan los sistemas de difusión, cada vez más inalámbricos, satelitales, eligen, producen y disponen cuáles serán los contenidos, en una planificada apuesta por monopolizar mercados y hegemonizar la información-formación del ciudadano.

Cambia la radio. Bajo la mirada vigilante de otras naciones, Noruega se ha convertido desde el enero de 2017, en el primer país del mundo en apagar su señal de Frecuencia Modulada (FM), considerando que tiene 22 estaciones nacionales de radio digital, y aún hay espacio en su plataforma digital para otras 20.

La tendencia mundial –y latinoamericana- demuestra que los jóvenes televidentes ya están pasando del uso lineal de televisión hacia un consumo en diferido y a la carta, que bien puede optar el dispositivo fijo (el televisor) y optar por una segunda pantalla (computadora, tablet, teléfonos inteligentes).

Para los comunicólogos optimistas, de receptores pasivos, los ciudadanos están pasando a ser, mediante el uso masivo de las redes sociales, productores-difusores, o productores-consumidores (prosumidores). Para los menos optimistas, si bien esa es una posibilidad teórica, la práctica demuestra que la producción y difusión quedarán en manos de grandes corporaciones, en especial estadounidenses, y los ciudadanos podrán ocupar la casilla de consumidores, en una arremetida del pensamiento, el mensaje, la imagen únicos.

Quizá aquellos que estamos desde hace años en la lucha creemos que la discusión sobre la democratización de las comunicaciones está socializada/masificada en nuestras sociedades. No lo está siquiera en aquellos donde se han hecho esfuerzos de esclarecimiento en este campo, como Argentina y Ecuador. Hay quienes sostienen que aún se trata de una discusión elitesca, entre los militantes políticos, de la comunicación y allegados.

¿De qué estamos hablando cuando reclamamos la democratización de la comunicación y de la información en la que ahora se da en llamar la época de la posverdad, donde los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones, los imaginarios y las creencias personales?

Hoy, la posverdad es el arma de desorientación masiva de la opinión pública que emplean los grandes medios de comunicación y todos los líderes políticos. La sociedad es hoy un monumental simulacro, un plexo cuasi-infinito de significaciones sin referente ni realidad que las apoye, una especie de monumental ciencia-ficción que nos domina, dijera Baudrillard.

En 2016, The Economist hablaba del arte de la mentira, y señalaba que Trump es el principal exponente de la política de la posverdad, que se basa en frases que se sienten verdaderas, pero que no tienen ninguna base real. Una cosa es exagerar u ocultar, y otra, mentir descarada y continuadamente sobre los hechos. Y lo peor es que esas mentiras se van imponiendo en el imaginario colectivo.

Hoy se manipulan, se omiten, se tergiversan o se falsifican desde las cifras de la desocupación o del costo de la vida, mientras opinadores muy mediatizados predican distintas variantes del there is no alternative (no hay alternativa) thatcheriano.

Disculpe, entonces, ¿de qué estamos hablando cuando reclamamos la democratización de la comunicación y de la información?

*Adelanto del libro El asesinato de la Verdad, a editarse este semestre.

* Aram Aharonian es periodista uruguayo, magister en Integración, fundador de Telesur, codirector del Observatorio de Comunicación y Democracia y del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (Clae), y presidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana (Fila). Autor de Vernos con nuestros propios ojos y La internacional del terror mediático, entre otros textos.

Original para el portal América Latina en Movimiento. 
http://www.alainet.org/es/articulo/183331

jueves, 16 de febrero de 2017

El exterminio de la Unión Patriótica y sus lecciones para nuestros días

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Este libro narra de manera conmovedora el genocidio de la UP, un hecho desconocido e incluso negado por muchos. Ahora que comienza el posconflicto y que los líderes sociales se ven amenazados, recordar esta historia parece más pertinente que nunca.  



Tatiana AlfonsoTatiana Alfonso* / Razón Pública
Yesid Campos Zornosa
Bogotá: Ícono
2014

Una historia olvidada

Hace varios años, en una clase que dictaba en una universidad privada en Bogotá, decidí discutir el asesinato de los militantes de la Unión Patriótica (UP) como parte de una clase de sociología del derecho. Este ejercicio quería demostrar, entre otras cosas, que muchas de las muertes en el conflicto armado colombiano respondían a patrones sistemáticos de exterminio por razones políticas o económicas. ¡Cuál sería mi sorpresa cuando ninguno de mis estudiantes había oído sobre la existencia de la UP y mucho menos sobre los asesinatos de sus militantes!
En ese entonces encontré el documental El baile rojo en una versión por partes en YouTube. Esto me permitió mostrar a los estudiantes la historia de la UP. Me ocupé por un tiempo de buscar materiales sobre el caso y noté que su desconocimiento no era solo un tema generacional, de posición política o de clase social. Parecía que el país se había ocupado poco de recordar el caso de la UP o quería olvidarlo.
Algunos años después supe que el documental tenía una versión escrita que, con el mismo título, reconstruía la historia del exterminio de los militantes de la UP.  Ahora decido reseñar el libro porque, no obstante el paso de los años, hoy parece más actual que nunca dado que el actual “posconflicto” está siendo  acompañado de violencia sistemática contra líderes sociales que luchan por sus derechos territoriales.

La narración

Cineforo: El Baile Rojo, en memoria por el genocidio a la Unión Patriótica.
Cineforo: El Baile Rojo, en memoria por el genocidio a la Unión Patriótica.
Foto: Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte
El baile rojo es un proyecto escrito y audiovisual que resultó de la iniciativa entre Yesid Campos, autor del libro, y la organización Reiniciar, una de las pocas entidades no gubernamentales que se ha ocupado de esclarecer los asesinatos de los militantes de la UP.
El proyecto es descrito por el autor como el producto de “métodos y técnicas de investigación aportados por la antropología visual” para recuperar, preservar y divulgar la memoria sobre la intolerancia y la violencia política en Colombia. Y el libro se presenta como un estudio de caso de un fenómeno más amplio y generalizado de violencia política en Colombia.
El libro se presenta como un estudio de caso de un fenómeno más amplio y generalizado de violencia política en Colombia. 
Comienza con un prólogo de Gonzalo Sánchez, probablemente la voz más reconocida en   los ejercicios de memoria histórica de nuestros conflictos hoy en día. Sánchez señala que el genocidio de la UP pudo ocurrir gracias a tres rasgos fundamentales de la política colombiana:
  • El sistema de partidos políticos tradicionales que se protege a sí mismo con la eliminación del adversario;
  • La capacidad del sistema político para ocultar atrocidades bajo el manto de la democracia; y
  • La dejación de armas, las amnistías y la participación política de baja intensidad como soluciones al conflicto armado.
Después, el libro utiliza la voz directa de las víctimas para demostrar la existencia de un patrón sistemático de exterminio por razones políticas, el silencio del Estado frente a ello, la impunidad, la impotencia y la inmovilidad política. El libro parte de la idea de los documentos vivos como fuente de la historia. Esto es, las narraciones de aquellos cuyas vidas se cruzaron con la violencia política y sobrevivieron.
Para ello recoge los testimonios de sobrevivientes y familiares de los muertos y desaparecidos de la UP y los presenta en nueve capítulos. La reconstrucción de la historia de cada entrevistado parte de detalles íntimos sobre la manera como vivían los entrevistados mismos o los hijos de los asesinados, para ir mostrando cómo sus vidas se politizaron.
La politización de los militantes que sobrevivieron fue castigada mediante la  intimidación o la violencia. Los familiares entrevistados también sufrieron intimidación y fueron forzados a cambiar el rumbo de sus vidas.  
La narrativa es sencilla para el lector que –en vez de ideas abstractas sobre la guerra- puede  inferir de las palabras de los militantes y familiares lo que el Estado omitía, lo que los agresores hacían, los aliados y agentes de la violencia y el resultado político y personal. En ese sentido, el libro es inductivo, y mientras conmueve al lector por la intimidad de la narración lo invita a sacar sus propias conclusiones.
No todo es inducción, por supuesto. En la introducción el autor contextualiza las historias y explica que la UP surgió en mayo de 1985 como resultado del acuerdo de “cese al fuego, tregua y paz” que firmaron el gobierno colombiano y las FARC el 28 de marzo de 1984.
En el recuento, el autor explica cómo en este nuevo partido convergieron insurgentes, comunistas, artistas, sindicalistas, liberales y conservadores que buscaban reformas políticas para llegar a una paz democrática. La solución negociada incluía la participación política del nuevo partido, que en sus primeras elecciones logró 14 congresistas, 18 diputados y 335 concejales en todo el país. Esto convirtió a la UP en un claro contendor para los partidos políticos tradicionales.
A pesar del respaldo ciudadano, entre 1985 y 1988 se cometieron 630 homicidios contra miembros de la UP y se rompió el acuerdo entre el gobierno y la guerrilla. Después de toda la estela de violencia y del asesinato de dos de los candidatos presidenciales del partido, la Corte Constitucional expidió una sentencia donde ordenaba al sistema de justicia investigar y sancionar a los responsables. Algunos pronunciamientos de la Defensoría del Pueblo y la indignación de algunos sectores de opinión fueron la respuesta, pero los asesinatos continuaron.
En 1993, varias ONG entablaron una demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en representación de la UP. El proceso avanzó y en 1997 la CIDH admitió la demanda; en 1999 los demandantes y el Estado colombiano firmaron un acuerdo para una solución amistosa y acordaron aclarar los hechos.
En 2002, el Consejo Nacional Electoral le quitó la personería jurídica a la UP por no haber reunido el mínimo de votos para seguir existiendo como partido. En 2006, la solución amistosa se fue a pique y las ONG siguieron registrando homicidios, desaparición forzada y atentados en contra de personas vinculadas a la UP hasta el año 2007.
El autor concluye que el caso de la UP ha sido “ignorado por la institucionalidad y desconocido por la sociedad en general” y que estas omisiones se oponen a la preservación de la memoria de un actor político de la historia del país.

Las lecciones

Manifestaciones en Bogotá por víctimas del genocidio a la UP.
Manifestaciones en Bogotá por víctimas del genocidio a la UP.
Foto: Secretaría General de Bogotá
El método de narración del libro sirve para conmover y demostrar el terror de la violencia política y sus motivos. Es una estrategia retórica útil, en particular para un caso que ha sido negado e ignorado durante tantos años. Su poder se revela cuando, al terminar el libro, el prólogo y la introducción parecen tímidos frente a los testimonios de las víctimas.
El autor concluye que el caso de la UP ha sido “ignorado por la institucionalidad y desconocido por la sociedad en general”.
El baile rojo tiene la virtud de ser un documento producido por un ejercicio de memoria propia cuando la memoria oficial no quiso reconocer la historia. El uso de los “documentos vivos” como herramienta de la memoria es novedoso, interesante y emocionalmente contundente. Sin embargo, aunque conmueve y apela a la empatía de quienes no han sido víctimas directas al mostrar la crudeza de la violencia, deja la impresión de que es de baja magnitud y que los casos han sido pocos.
Aún más complicado: nos deja perplejos, sin alternativas para evitar que estos episodios se repitan y con la pregunta de cómo explicar y demostrar el patrón sistemático en otros casos, como el actual. Estas preguntas son importantes justo ahora, cuando vemos caer cada día a un líder que, creyendo en el proceso de paz y en el famoso posconflicto, sigue luchando por sus derechos a la tierra y a la paz.
La memoria histórica tiene una doble función. Por un lado, construir narrativas sobre el pasado. Por otro lado, contribuir a evitar la repetición de los hechos. En este sentido, El baile rojo es un documento que uno debería tener siempre a la mano en Colombia porque la violencia contra quienes se salen del molde de los partidos políticos y los privilegios de clase nunca ha cesado.
El lema “basta ya” que ha acompañado los reclamos frente al asesinato de nuestros líderes sociales debe complementarse con un “nunca más” que venga de los ejercicios de memoria histórica sobre los muertos que hemos dejado en nuestras múltiples guerras. De lo contrario, dará igual entender los motivos de la violencia y solo nos estaremos resignando a aceptar los hechos.

Estudiante de doctorado en Sociología de la Universidad de Wisconsin-Madison.

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